domingo, octubre 14, 2007

La rebelión de las esquinas

José Muñoz Cota

Me desclavo del espacio en donde permanezco. Soy un esquina enferma de timidez, indecisa de romper la dobladura de la existencia. Optar por la calle, abandonar la incertidumbre del mestizaje que traigo como tatuaje adherido a la piel.

Si Heráclito me condenó a no permanecer y a seguir fluyendo, sin estaciones, como el agua de su río, entonces, no concibo la presencia del Ser que permanece en el interior de la casa que me cobija. O qué, ¿también el ser es movedizo y perdura en metamorfosis impostergable?

Acaso soy el único huésped en esta habitación ya deteriorada. Acaso soy el viajero sin la posibilidad de sentarme a descansar y ordenar los paisajes que he cazado durante mis excursiones.

Apenas adolescente me comprometió esta línea de procedencia inglesa; el deseo de mi corazón, siempre me urge a vagar.

Sería vagabundo perdido a la mitad del sendero. Los vagabundos pertenecen a la edad de Máximo Gorki. El progreso, con sus adelantos, los ha expulsado de los calendarios.

El hombre fabricó, con sus manos, el primer automóvil. Pero ahora, San Automóvil, gobierna al hombre.

El homo faber hizo cosas maravillosas; hoy las cosas hacen hombres enanos.

¡Ha principiado la rebelión de las cosas que presintió y anunció el Popol Vuh!

Los libros escaparán de los libreros que los aprisionan y tumultuariamente tratarán de ajusticiarme.

Las esquinas han incitado a la huelga. Tratan de mudar su sino. Las calles -esa ambivalencia forzada- discuten los derechos de la materia reprimida por los arquitectos.

¡También las casas tienen derecho a gozar de sus vacaciones!

Nadie parece estar conforme con su horóscopo. Los árboles sueñan con transformarse en pájaros y los pájaros añoran la tierna exposición escultórica de las nubes.

Tampoco está tranquilo el azul intenso del cielo. Este azul sin arrugas. Transparente y diáfano. Azul pesado como cortina de teatro que oculta lo que sucede detrás, en el escenario incógnito.

Hay variedad de verdes en las carreteras. Hay verdes temperamentales que no disimulan los cambios de sus estados de conciencia. Los hay tiernos que demandan su inscripición en un jardín de niños. Es una república de verdes.

He descubierto -al través de tus ojos- que el paisaje no es Uno; que cada paisaje visible es sólo la máscara que oculta el rostro de otro paisaje.

Es fácil suponer que este descubrimiento viniera de los pintores; pero no. Los pintores de paisajes -hasta los mejores- no penetran a la subconciencia de los que nos rodea, permanecen plantados, perplejos, delante de las apariencias.

No sé si he vivido o es hoy, cargado de calendarios, que me dispongo a vivir. Se oye crecer el primer vagido del corazón que, también él, retoña jubilosamente. El crepúsuclo prestó su tea a las esquinas. Incendiarán la ciudad.

Súplica para el próximo biógrafo: No olvide usted que va a escribir un biografía en dos gajos.

La esquina es el encuentro de dos calles diferentes; puede ser que hasta enemigas.

No es una vida sino dos. La biografía que parece una esquina. Una emoción en dos planos.

A Walt Whitman le preocupaba quién sería su biógrafo. Será sabio en los ardides de las minas. Caminante de las esquinas. Llegar a un sendero para darle vuelta y recomenzar la marcha hasta el encuentro de otra esquina. Así hasta el retorno al viejo sitio que señala el cumplimiento del eterno retorno.

¿Qué importancia tendría reencarnar en otro cuerpo si no reencarna también la conciencia vieja que advierta los peligros de levantar la cabeza y no ver los hoyancos?

Le gritó la anciana al filósofo que acababa de tropezar con una piedra. Deja de perseguir las estrellas. Mira por dónde andas. No pierdas de vista tus pasos.

He fatigado experiencias; he dado vuelta al misterio de una pompa de jabón; he coleccionado instantes y con ellos las diminutas arenas de reloj; pero no sé, si en verdad he sido YO quien hizo todo eso o fue OTRO quien me habitó temporalmente.

Pero ya me aburrió ser esquina y que los sucesos pasen sin que yo pueda retenerlos. Una existencia que puede ser una u otra calle.

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